Con mucha satisfacción y agrado presentamos el vol



Cita recomendada: Zubizarreta, I. (2017) Reseña del libro de Leonardo Canciani Frontera, militarización y política armada. La Guardia Nacional de la Provincia de Buenos Aires durante la construcción del Estado Nacional (1852-1880), La Plata: Archivo Histórico de la Provincia de Buenos Aires “Dr. Ricardo Levene”, 2017, 396 pp. Revista TEFROS, Vol. 15, N° 2, julio-diciembre:152-157.



Reseña del libro de Canciani, Leonardo, Frontera, militarización y política armada. La Guardia Nacional de la Provincia de Buenos Aires durante la construcción del Estado Nacional (1852-1880). La Plata, Archivo Histórico de la Provincia de Buenos Aires “Dr. Ricardo Levene”, 2017, 396 pp.


Ignacio Zubizarreta

Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas

Universidad Nacional de la Pampa, Argentina


Fecha de presentación: 10 de octubre de 2017

Fecha de aceptación: 9 de diciembre de 2017


RESUMEN

La presente reseña tiene por objeto trazar las líneas principales de la publicación reciente del Dr. Canciani que atiende a la problemática de la Guardia Nacional en la Provincia de Buenos Aires y el proceso de construcción del Estado Nacional (1852-1880).


PALABRAS CLAVES: Guardia Nacional- Militarización- Provincia de Buenos Aires -Estado Nacional


ABSTRACT

The present review aims to draw the main lines of the recent publication of Dr. Canciani that deals with the problems of the National Guard in the Province of Buenos Aires and the process of construction of the National State (1852-1880).


KEYWORDS: National Guard - Militarization - Province of Buenos Aires- National State

RESEÑA

La obra que reseñamos en estas páginas constituye el resultado de la tesis doctoral de Leonardo Canciani recientemente defendida en la Universidad Nacional de La Plata. Joven investigador, profesor por la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires y autor de varios artículos en revistas académicas, su nuevo trabajo plasma lo más destacado de sus últimos años de pesquisas sobre el fenómeno de la Guardia Nacional en territorio bonaerense durante la segunda mitad del siglo XIX. Enmarcada entre la problemática de la construcción de los estados nacionales (state building) y la renovada historiografía sobre la guerra y las fuerzas militares, la tesis de Canciani trata de responder y descubrir las lógicas que subyacen en el comportamiento de la Guardia Nacional de campaña, sus formas de liderazgo y la presencia/ausencia del Estado (provincial y nacional) en el seno de las sociedades de frontera. La pregunta central que se inserta en la introducción a la obra refiere a si la susodicha institución miliciana favoreció y ayudó a motorizar la centralización del Estado o si, más bien, ralentizó ese mismo proceso.

El enfoque escogido por el autor atiende al vínculo y la interconexión entre los tres niveles jurisdiccionales y territoriales que se relacionaron con la Guardia Nacional y que, en buena medida, explican las lógicas de su propio comportamiento: el Estado nacional, el Estado provincial y el poder local. En la articulación con ellos se gestaron correspondencias de cooperación y conflicto de diversa naturaleza y atendiendo a contextos divergentes y cambiantes. En el primer capítulo de la obra, Canciani confecciona una periodización sobre el nacimiento, desarrollo y ocaso de la institución miliciana que permite interpretar el juego de dichas correspondencias. El primer periodo, entre 1852 y 1857, atiende a los intentos de los gobiernos bonaerenses por institucionalizar y regularizar a la Guardia Nacional. Los propios conflictos que debieron atravesar las autoridades porteñas (ruptura con Justo J. Urquiza, levantamiento de Hilario Lagos, invasiones desde la frontera norte por parte de los exiliados porteños y desde el oeste por fuerzas aborígenes) provocaron aplazamientos y demoras en la puesta en vigor de muchas medidas que debían tender a normalizar y reglamentar el funcionamiento de la propia Guardia. No fue sino hasta 1857, el segundo momento que detecta el autor, en que bajo la gobernación de Valentín Alsina se encaró una reorganización sistemática de las fuerzas de campaña, buscando hacer frente a las graves falencias del sistema defensivo de fronteras. Entre varias reformas, el alejamiento de los puestos de mando de los jueces de paz y su remplazo por los propios jefes de regimiento fue uno de los más significativos. El tercer periodo surge a partir de 1863 hasta 1871, caracterizado como el lapso en el que la Guardia Nacional tuvo mayor protagonismo en la defensa de la frontera, luego de la nacionalización del ministerio de Guerra y Marina de Buenos Aires; así, la institución miliciana afincada en dicha región pasó a depender del Estado nacional. El ejército de línea debió acudir a múltiples conflictos bélicos (especialmente para reprimir los alzamientos federales del interior y a la Guerra del Paraguay). Esta situación otorgó mayor protagonismo al sistema miliciano como solución provisoria, paliativa pero efectiva de la defensa fronteriza. El cuarto y último periodo analizado se vincula al accionar de la Guardia Nacional contra las fuerzas de línea, su participación de los levantamientos de 1874 y 1880 contra las autoridades nacionales en lo que implicó el declive del sistema miliciano/local-provincial y el fortalecimiento del ejército regular y centralizado.

La cuidadosa periodización elaborada por Canciani le permite desplegar un análisis completo sobre aspectos centrales de la Guardia Nacional (capítulo II). Desde su relación con las autoridades militares, la inserción de sus jefes en las diversas unidades territoriales y jurisdiccionales hasta una radiografía general sobre los perfiles sociográficos de dichas autoridades (militares y milicianas) de frontera; todos estos temas son abordados y examinados con la ayuda de un exhaustivo estudio de legajos del Archivo Histórico del Ejército. Una mirada micro-histórica también le permite al autor demostrar los puntos de tensión que existieron, de manera recurrente, entre las autoridades milicianas y aquellas del orden civil y religioso: jueces de paz, prefectos, párrocos, municipales, etc. Dejando de lado las obvias fricciones de tipo político que imperaban y podían suscitarse entre los integrantes de la sociedad campesina de la época, las disputas entre los distintos poderes se entienden en el contexto de un Estado en proceso de expansión y del reacomodamiento de redes políticas post-Caseros. Particularmente conflictiva fue, por momentos, la relación entre jefes militares y sus homólogos milicianos en temas estratégicos como cuestiones jurisdiccionales, movilización, negocio “pacífico de los indios”, etc.

El tercer capítulo de la obra introduce una sugerente mirada sobre el perfil de los Guardias Nacionales. Utilizando los datos de estas organizaciones milicianas de diversos partidos de la provincia, se arrojan algunos resultados significativos: más de la mitad de sus integrantes nacieron en Buenos Aires, pero un porcentaje muy abultado lo hizo en las provincias del norte. Destacan, previsiblemente, las ocupaciones rurales de sus miembros, pero el rubro artesanal, comercial y de servicios no dejó de estar bien representado. Color de piel, nivel educativo, estado civil y experiencia militar previa también constituyen datos de valor que colaboran a que Canciani pueda moldear un perfil más acabado sobre el grupo humano que estudia. Pero para terminar con esa radiografía cuantitativa, y a pesar de las lagunas de fuentes con las que debió toparse, logra proporcionar convincentes aportes sobre el peso de la militarización social en esos alejados parajes fronterizos, y a su vez, reflejar los zigzagueantes niveles de presión reclutadora según los cambiantes contextos. Y como parte de la problemática, analiza las excepciones y dispensas al servicio, arribando a la conclusión de que la sangría que sufrió el sistema de reclutamiento fue consecuencia de una práctica más consensuada entre los actores implicados que debido a falencias de procedimientos unilaterales e impuestos desde la cúspide. La negociación entre eslabones desiguales no hace sino demostrar el grado de implicancia y afinidad que podían tener las autoridades reclutadoras locales entre miembros de su misma sociedad, evidenciando, no obstante, las propias debilidades y la incapacidad de control del gobierno central.

En el cuarto y último capítulo Canciani se focaliza en la estrecha relación entre Guardia Nación y política. En este sentido, el autor profundiza la línea historiográfica que atiende al fenómeno electoral, la movilización y el rol de los caudillos intermedios. Si ha sido más estudiada dicha temática para el ámbito urbano y porteño (trabajos de Hilda Sabato), la obra en cuestión aborda las ramificaciones y las particularidades de ese proceso de politización no sólo en la propia campaña, sino y puntualmente, en las regiones fronterizas. La Guardia Nacional, además de haber funcionado como una verdadera maquinaria electoral, sirvió para nutrir las fuerzas de dos de los levantamientos más importantes de la segunda mitad del siglo XIX: la revolución mitrista de 1874 (contra la elección presidencial de Domingo F. Sarmiento) y seis años más tarde, en el alzamiento de Carlos Tejedor (como consecuencia, en cambio, del triunfo de Julio A. Roca). Ambos movimientos insurreccionales tienen muchos puntos en común y han sido profundamente analizados en diversos trabajos. Canciani se ocupa, en este caso, de estudiar el rol de la Guardia Nacional en dichos levantamientos; más concretamente y en relación con el segundo de ellos, la pervivencia del movimiento en el sur bonaerense luego de haber sido aplastado en la ciudad de Buenos Aires (batallas de Puente Alsina, Corrales y Barracas).

En la conclusión el autor busca responder a muchos de los principales interrogantes que había incorporado previamente en la introducción y afirma que la Guardia Nacional colaboró, en ciertas circunstancias, a cimentar el régimen político liberal. Pero en otras ocasiones se transformó en verdadero obstáculo para dicho fin. En sus propias palabras: “esta ambivalencia se explica porque no fue una institución que funcionaba bajo patrones uniformes y preestablecidos” (p. 356). En última instancia, la Guardia Nacional fue un fiel representante de las mismas tensiones y contradicciones que imperaban en la sociedad de ese momento. A mitad de camino entre una institución civil y una militar, encarnaba el espíritu de ciudadano en armas, atento y preparado siempre para defender la patria de los peligros que podían asecharla y del despotismo del poder. Pero por otro lado, tenía un importante arraigo local, lo que la hacía difícil de controlar por parte de las autoridades provinciales y nacionales. En los principales movimientos revolucionarios de la segunda mitad del siglo XIX, sus miembros integraron las fuerzas de todas las tendencias (republicanos, mitristas, alsinistas), proyectando tanta fragmentación facciosa-partidaria como podía desplegarse en la misma ciudadanía bonaerense, de la que era fiel reflejo. La profesionalización del Ejército de línea (encarado a partir de la presidencia de Sarmiento), el triunfo de Roca en 1880 y la reducción y final erradicación del sistema de milicias en desmedro de una organización militar centralizada y nacional, marcaron un verdadero cambio de época y consolidaron no solo un proyecto marcial diferente, sino también institucional, social y político.

La obra “Frontera, militarización y política armada” remite a problemas nodales de la historiografía del siglo XIX, pero por momentos parece adolecer de una más fina contextualización histórica. Procura, así, analizar el rol de la Guardia Nacional en el proceso de construcción del Estado nacional; no obstante, poco explica ni da cuenta de las especificidades de la particular coyuntura que se estableció entre 1852 y 1859, durante la breve existencia del Estado de Buenos Aires. ¿Qué rol tuvieron las milicias bonaerenses en la construcción de una identidad política que miraba con recelo al resto de las provincias? ¿Qué cambió a partir del arribo a la presidencia de Bartolomé Mitre en 1862? ¿Cómo operaron las principales facciones de esa particular coyuntura (chupandinos y pandilleros) para lograr predicamento entre los jefes de la Guardia Nacional? Aunque algunos interrogantes quedan parcialmente respondidos, vale recalcar y destacar que la investigación de Canciani tiene muchos aciertos y logra reconstruir satisfactoriamente una parte importante de la sociedad de frontera. De este modo, no solo su obra se constituye en una lectura obligada para aquellos interesados en la historia militar del periodo analizado, sino también para quienes busquen aprender más acerca de la política y la sociedad decimonónica, y particularmente entre el quiebre de un país criollo y guerrero y otro masivo y moderno.







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